La organización investigada por el FBI, Homeland Security Investigations y otras agencias estadounidenses operaba al menos desde 2009. El Departamento de Justicia confirmó que utilizaba embarcaciones robadas en Florida para facilitar el traslado clandestino de cubanos hacia México y posteriormente hacia Estados Unidos, además de participar en robo de mercancías, lavado de dinero y sobornos.
Las víctimas del esquema migratorio podían terminar retenidas en México mientras los delincuentes exigían hasta 10.000 dólares a sus familiares. Documentos judiciales describen amenazas de muerte, golpizas, armas y descargas eléctricas contra quienes no podían pagar. La denominada Operación Sísifo ha conseguido desde 2012 la condena de más de 30 miembros y asociados de esa organización transnacional.
El nombre de “El Cangrejo” apareció, según el reportaje, a través de al menos dos integrantes de la organización. José Miguel González Vidal, condenado a 25 años de prisión, declaró que Rodríguez Castro habría apoyado determinadas operaciones desde Cuba y aseguró haberle entregado personalmente una embarcación robada. Otros testimonios lo señalaron como alguien capaz de facilitar la entrada y salida de miembros del grupo desde la Isla. Estas declaraciones constituyen acusaciones de condenados y no una sentencia contra Rodríguez Castro.
La investigación también menciona el contrabando hacia Cuba de mercancías adquiridas mediante tarjetas de crédito robadas. Según los testimonios citados por el periódico estadounidense, “El Cangrejo” habría recibido artículos de lujo y utilizado su influencia para facilitar operaciones de la red. Nuevamente, estas afirmaciones no han sido probadas judicialmente contra el nieto de Raúl Castro.
El caso resulta especialmente delicado por la posición que actualmente ocupa Rodríguez Castro dentro del círculo de poder cubano. Durante años fue conocido fundamentalmente como guardaespaldas y hombre de confianza de su abuelo, pero durante 2026 adquirió una creciente relevancia como interlocutor en los contactos entre La Habana y Washington.
La Habana rechazó las acusaciones. El viceministro de Relaciones Exteriores Carlos Fernández de Cossío afirmó a The New York Times que, aunque existen organizaciones criminales dedicadas al tráfico de migrantes en América Latina, estas no tienen vínculos con el Gobierno cubano, y las autoridades calificaron los señalamientos contra Rodríguez Castro como una “calumnia”.
México también reaccionó al reportaje. Su Gabinete de Seguridad aseguró que “no se cuenta con información ni pruebas propias” sobre presuntos vínculos entre Rodríguez Castro y organizaciones criminales en Quintana Roo. Esto no desmiente los testimonios que aparecen en expedientes estadounidenses, pero deja claro que, hasta ahora, México no ha anunciado una investigación o acusación contra él por estos hechos.
La revelación coloca ahora bajo una nueva lupa a uno de los miembros más influyentes de la familia Castro. Lo confirmado es que la Mafia Cubana de Quintana Roo existió, traficó migrantes, extorsionó víctimas y acumuló decenas de condenas en Estados Unidos. Lo que todavía debe esclarecer la justicia es si “El Cangrejo” realmente prestó la protección y colaboración que algunos de esos criminales aseguran haber recibido desde las más altas esferas del poder cubano.
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