“Lo repito: la libertad de Cuba está en manos de los cubanos”, expresa el mensaje, que ha comenzado a circular en redes sociales en medio de la profunda crisis económica, energética y política que atraviesa la Isla.

El pronunciamiento rechaza la idea de esperar indefinidamente una intervención o solución procedente del extranjero. Según su planteamiento, ninguna nación podrá hacer por Cuba aquello que su propio pueblo no esté dispuesto a emprender.

El video presenta dos posibles formas de resistencia: que los ciudadanos salgan masivamente a las calles o que permanezcan en sus hogares como parte de un paro nacional capaz de paralizar el funcionamiento del país.

La propuesta se fundamenta en la idea de que ningún sistema puede gobernar sin cierto grado de obediencia, colaboración o silencio de la población. Dejar de sostener las estructuras del régimen sería, según el mensaje, una herramienta de presión colectiva.

El llamado no promueve la aparición de nuevos caudillos ni deposita sus esperanzas en supuestos salvadores extranjeros. En su lugar, coloca la unidad, la acción coordinada y la dignidad ciudadana como elementos fundamentales para impulsar un cambio político.

La convocatoria adquiere relevancia ante el creciente descontento provocado por los apagones, la escasez de alimentos y medicinas, la inflación, el deterioro de los servicios públicos y la represión contra quienes expresan opiniones contrarias al Gobierno.

Desde las protestas nacionales del 11 de julio de 2021, las autoridades cubanas han reforzado la vigilancia y las sanciones contra los manifestantes. Cientos de participantes fueron condenados a prisión, lo que ha contribuido a extender el miedo entre quienes consideran volver a protestar.

A pesar de esa represión, durante los últimos años se han registrado manifestaciones, cacerolazos y reclamos públicos en diferentes provincias. Muchas de estas protestas comenzaron por los apagones y la falta de alimentos, pero terminaron incluyendo consignas políticas y exigencias de libertad.

La posibilidad de organizar un paro nacional enfrenta importantes obstáculos dentro de Cuba, donde el Estado controla gran parte de los centros laborales, las telecomunicaciones y los medios de comunicación. La Seguridad del Estado también persigue cualquier intento de organización independiente.

El mensaje concluye que Cuba alcanzará la libertad cuando sus ciudadanos decidan actuar como un solo pueblo, dejando atrás las divisiones y el inmovilismo. Su consigna central resume una posición cada vez más repetida dentro y fuera de la Isla: el cambio podrá recibir solidaridad internacional, pero deberá estar protagonizado por los propios cubanos.