El proyecto tiene una cara moderna: habitaciones equipadas, atención de profesionales de la salud, servicios de higiene, alimentación, medicación, acompañamiento y actividades físicas o cognitivas. Según 14ymedio, la empresa nació en Guantánamo en 2023 y ya ofrecía servicios de cuidado a domicilio y en hospitales.

Pero el precio revela el drama. La tarifa más baja reportada para una habitación doble sería de 1,5 dólares por hora, lo que equivale a unos 1.080 dólares al mes. En un país donde muchos jubilados viven con pensiones miserables, esa cifra coloca el cuidado privado fuera del alcance de la mayoría.

La normativa obliga a reservar el 10% de las plazas para personas vulnerables a una tarifa fijada por el Estado. En teoría, eso introduce un componente social. En la práctica, si una residencia tiene solo diez camas, hablamos de una sola plaza protegida frente a una demanda enorme.

La noticia debe leerse con equilibrio. Que existan servicios privados de cuidado puede aliviar a familias, crear empleo y mejorar la atención para algunos ancianos. Pero también confirma que en Cuba se abre una brecha cada vez más profunda entre quienes reciben remesas y quienes dependen únicamente del salario o la pensión estatal.

TaTamanía no es solo una residencia. Es un espejo. Muestra que el Estado ya no puede sostener por sí solo el cuidado social, pero también que el mercado cubano nace en condiciones profundamente desiguales. Envejecer con dignidad no debería ser un privilegio de quienes tienen familia en el extranjero.