En las estructuras pueden leerse consignas como “Abajo Díaz-Canel”, “Queremos comida, corriente” y “Libertad”. Junto a algunas de las pintadas aparecen unas siglas cuyo significado y autoría siguen sin conocerse. Hasta el momento tampoco se han reportado públicamente personas detenidas o investigadas por estos hechos.

Los mensajes aparecen en un momento especialmente crítico para Santiago de Cuba. La provincia sufrió severas afectaciones después del colapso total del Sistema Eléctrico Nacional ocurrido el 2 de agosto y fue la última del país en lograr reconectarse; durante la recuperación se produjo además una segunda desconexión nacional en menos de 24 horas.

Incluso antes de esos colapsos, la Empresa Eléctrica de Santiago de Cuba había reorganizado los cortes en nueve bloques debido al déficit de generación. Según reportes locales recopilados por CiberCuba, algunos sectores estaban recibiendo apenas una o dos horas de electricidad al día, con apagones que podían alcanzar hasta 22 horas.

Las pintadas muestran que el reclamo por servicios básicos está adquiriendo también un contenido político. Pedir comida y electricidad refleja las necesidades inmediatas de las familias, mientras que escribir “Libertad” y “Abajo Díaz-Canel” dirige abiertamente la protesta contra la estructura de poder que gobierna la Isla.

Santiago de Cuba ya había registrado expresiones similares durante los últimos meses. El 12 de junio residentes del Centro Urbano José Martí salieron a exigir electricidad, comida y libertad, y durante junio y julio se produjeron nuevos cacerolazos y protestas relacionadas con los apagones. Un observatorio independiente contabilizó 18 protestas en la provincia durante junio.

La crisis energética continúa siendo uno de los principales detonantes del malestar nacional. Cuba acumuló siete colapsos totales del sistema eléctrico en lo que iba de 2026 hasta comienzos de agosto, en medio de centrales envejecidas, falta de combustible y graves dificultades para recuperar la red después de cada caída. El Gobierno atribuye buena parte de la situación a las sanciones y restricciones estadounidenses, mientras Washington señala las deficiencias estructurales del modelo económico estatal.

En un país donde las manifestaciones abiertas pueden traer consecuencias para quienes participan, escribir una consigna en una parada de ómnibus se convierte también en una forma de protesta. Los carteles de Micro 7 resumen en pocas palabras el agotamiento que atraviesa una parte de la población santiaguera: comida, electricidad y libertad, tres reclamos que ya están pasando de las conversaciones privadas a los espacios públicos.

#Cuba #SantiagoDeCuba #Micro7 #AbajoDíazCanel #ApagonesEnCuba #QueremosCorriente #Libertad #ProtestasEnCuba #CrisisEnCuba #SOSCuba

Puedo seguir este caso y avisarte si se reportan detenciones, si las autoridades borran los carteles o aparecen nuevas protestas en Santiago de Cuba.