La idea ahora sería cortar las fuentes de dinero de la cúpula, la familia Castro y los militares, buscando provocar fracturas internas y eventualmente abrir espacio para una negociación o transición.
Según Bloomberg, funcionarios encabezados por Marco Rubio consideran que todavía existen herramientas económicas que no se han explotado completamente.
Las fuentes dicen que la opción militar sigue disponible, pero fue enviada al “back burner”, es decir, dejó de ser la prioridad inmediata.
Entre las razones estarían la prolongación de la guerra con Irán, el deseo de Trump de evitar tropas estadounidenses sobre el terreno y las dudas sobre qué objetivo militar concreto produciría un cambio político real en Cuba.
Bloomberg también señala un problema fundamental para Washington: Cuba no tiene una figura de transición clara comparable con la estructura que Estados Unidos encontró en Venezuela después de la captura de Nicolás Maduro. El poder cubano estaría distribuido entre la familia Castro, los militares, el Partido Comunista y otros sectores de la élite.
Otro detalle muy interesante es el cambio en el lenguaje de Marco Rubio.
Tras la operación contra Maduro había dicho que, si viviera en La Habana y formara parte del gobierno, estaría preocupado. Ahora habla de que Cuba podría encontrarse en un “camino irreversible hacia un futuro muy diferente” antes de enero de 2029, lo que Bloomberg interpreta como una retórica menos inmediata que la utilizada meses atrás.