En una entrevista con Axios, Trump fue preguntado sobre si una eventual acción estadounidense en Cuba podría parecerse a la operación desarrollada contra el régimen venezolano. Su respuesta fue directa: “Es posible”.
Las declaraciones vuelven a colocar a Cuba en el centro de la tensión geopolítica del Caribe, en medio de una fuerte presión de Washington contra el régimen de Miguel Díaz-Canel y de una crisis interna cada vez más profunda en la isla.
Trump destacó la cercanía geográfica de Cuba con Estados Unidos y la comparó con otros escenarios internacionales mucho más lejanos, como Irán. Según el mandatario, Venezuela está relativamente cerca, pero Cuba está todavía más próxima, lo que convierte a la isla en un punto estratégico dentro de la política de seguridad hemisférica de su administración.
Aunque no anunció una operación militar ni fijó un calendario, Trump dejó claro que el tema cubano sigue sobre la mesa y que los tiempos permanecen “flexibles”.
El mandatario insistió en que preferiría una transición pacífica hacia una Cuba libre, pero sus palabras confirman que Washington evalúa distintos escenarios ante el posible deterioro o colapso del régimen cubano.
La entrevista llega después de reportes que señalan que la administración Trump ha preparado planes de contingencia para responder a una crisis mayor en Cuba. Esos planes incluirían escenarios de inestabilidad interna, presión migratoria, amenazas a instalaciones estadounidenses y posibles movimientos del aparato militar cubano.
La referencia a Venezuela tiene un peso político importante. Para Trump, la operación venezolana se convirtió en ejemplo de acción rápida y contundente en el hemisferio occidental. Al no descartar algo similar en Cuba, el presidente envía un mensaje directo a La Habana: Estados Unidos considera a la isla como un asunto prioritario de seguridad regional.
El régimen cubano, por su parte, enfrenta uno de sus momentos más delicados. Apagones prolongados, escasez de alimentos, falta de combustible, crisis sanitaria, protestas en varias provincias y creciente presión internacional han debilitado la imagen de control que durante décadas intentó proyectar el castrismo.
Las declaraciones de Trump también ocurren mientras Cuba intenta aplicar reformas económicas de emergencia para atraer inversión extranjera, permitir más espacio al sector privado y buscar apoyo de la diáspora. Sin embargo, esas medidas llegan en medio de sanciones estadounidenses, desconfianza financiera y una población cansada de promesas incumplidas.
Para sectores del exilio cubano, las palabras de Trump representan una señal de que Washington no está dispuesto a permitir que el régimen siga ganando tiempo mientras la isla se hunde. Para otros analistas, cualquier operación militar tendría riesgos enormes y consecuencias imprevisibles para la población civil.
Lo cierto es que el mensaje político es claro: Trump no descarta una acción fuerte contra Cuba, aunque afirma que su primera opción sería una transición pacífica.
La presión sobre el régimen cubano aumenta por varios frentes: sanciones, aislamiento diplomático, vigilancia militar, investigaciones legales, medidas contra familiares de la cúpula y una crisis interna que ya provoca protestas espontáneas en barrios de La Habana, Santiago de Cuba y otras provincias.
Cuba vuelve así a ocupar un lugar central en la agenda de Washington. La isla ya no aparece solo como un problema migratorio o diplomático, sino como un punto estratégico dentro de la visión de Trump para el hemisferio occidental.
Mientras el régimen insiste en culpar a Estados Unidos de su colapso, millones de cubanos siguen viviendo entre apagones, hambre, inflación y falta de libertades.
La pregunta ahora es si La Habana buscará una salida negociada o si seguirá apostando por resistir hasta el límite.
Trump no dio una fecha. No anunció una invasión. Pero dejó una advertencia: una operación en Cuba es posible, y el calendario sigue abierto.
Comentarios y likes
Reacciones públicas que esta noticia ha recibido en las publicaciones oficiales del periódico.
Jajajaja que el pedofilo hablo