“Cada día es más común ver basureros así por toda la ciudad. ¿Hasta cuándo viviremos en estas condiciones?”, expresa el mensaje que acompaña las imágenes, donde se observan desechos acumulados en la vía pública y un entorno marcado por el abandono.

La denuncia refleja una realidad que no afecta solamente a Holguín. En distintas provincias del país, los cubanos reportan acumulación de basura, falta de recogida sistemática, malos olores, presencia de moscas, roedores y riesgo de enfermedades. La crisis de combustible ha reducido la capacidad de los camiones estatales para recoger desechos, dejando montones de basura durante largos períodos en barrios y zonas urbanas.

En Holguín, las imágenes muestran algo más que un problema de higiene. También exponen el deterioro general de la infraestructura urbana: calles descuidadas, casas en mal estado, fachadas dañadas y un ambiente que refleja años de falta de mantenimiento, inversión y respuesta institucional.

Para los vecinos, convivir con basureros improvisados no es solo desagradable, también representa un peligro sanitario. La acumulación de residuos cerca de viviendas puede favorecer la proliferación de vectores, malos olores y contaminación, especialmente en medio del calor, las lluvias y la falta de servicios básicos.

El video ha generado críticas contra las autoridades locales, señaladas por no garantizar una gestión adecuada de los desechos ni condiciones mínimas de salubridad para la población. Mientras el discurso oficial habla de resistencia y ordenamiento, las calles muestran otra realidad: barrios abandonados, servicios comunales colapsados y ciudadanos obligados a vivir rodeados de basura.

La situación se agrava en un país donde los apagones, la falta de agua, la escasez de alimentos y el deterioro de las viviendas golpean diariamente a millones de familias. En ese contexto, la basura acumulada se convierte en otra señal del colapso de los servicios públicos.

Las imágenes de Holguín resumen una pregunta que muchos cubanos se hacen cada día: ¿hasta cuándo habrá que vivir entre escombros, desechos y abandono?

La basura en las calles no es solo un problema visual. Es una señal de deterioro institucional, de falta de gestión y de abandono ciudadano. Cuando una ciudad empieza a acostumbrarse a vivir rodeada de desechos, el problema ya no es solo sanitario: es social, político y humano.