El reportaje fue realizado por Armando.info, Diario de Cuba, el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística, Transparencia Venezuela y La Prensa de Panamá. Los periodistas analizaron documentos internos de PDVSA, bases de datos energéticas y plataformas internacionales de rastreo marítimo para reconstruir la ruta de los cargamentos. :contentReference[oaicite:2]{index=2}
Según esos documentos, los embarques salieron de Venezuela entre mayo y septiembre de 2025 con Matanzas como destino. Ocho aparecían consignados a Cubametales, empresa estatal cubana vinculada al conglomerado militar GAESA, mientras otro estaba relacionado con una sociedad comercial asiática. :contentReference[oaicite:3]{index=3}
Sin embargo, los petroleros señalados no aparecen entrando en Matanzas, La Habana ni Cienfuegos. Las plataformas MarineTraffic, VesselFinder y Global Fishing Watch tampoco registraron esos arribos, y la base de datos del Instituto de Energía de la Universidad de Texas no encontró coincidencias entre los barcos anunciados por PDVSA y los cargamentos que realmente llegaron a Cuba. :contentReference[oaicite:4]{index=4}
Uno de los casos más reveladores fue el del buque Halima. El 2 de agosto de 2025 cargó 1,11 millones de barriles de crudo Merey 16 destinados oficialmente a Cubametales y, dos días después, recibió otro millón de barriles consignados a Forever Energy Trading. Una fuente de PDVSA aseguró que debía descargar una parte en Cuba y continuar hacia Malasia, pero los registros internos no confirman que esa parada se realizara. :contentReference[oaicite:5]{index=5}
La investigación apunta hacia una red de sociedades de papel registradas en China, Singapur y Hong Kong: Hangzhou Energy, Shineful Energy y Forever Energy Trading. Fuentes internas de PDVSA vincularon esas empresas con el empresario panameño Ramón Carretero Napolitano y con Carlos Malpica Flores, sobrino de Cilia Flores y antiguo responsable financiero de la petrolera venezolana. :contentReference[oaicite:6]{index=6}
Las tres sociedades habrían comercializado 47 millones de barriles de petróleo venezolano, valorados en aproximadamente 2.600 millones de dólares, principalmente mediante rutas hacia Malasia. Allí se realizaban trasbordos entre embarcaciones y el crudo podía ser reetiquetado antes de entrar al mercado chino, dificultando el seguimiento de su verdadero origen. :contentReference[oaicite:7]{index=7}
El esquema incluía el empleo de buques de la llamada “flota fantasma”, embarcaciones que apagan o manipulan sus sistemas de navegación. También se documentaron transferencias de petróleo entre barcos en alta mar, como ocurrió con el petrolero Skipper, que salió hacia Matanzas, transfirió parte de su carga al Neptune 6 y después continuó rumbo a Asia. :contentReference[oaicite:8]{index=8}
La desaparición de estos cargamentos resulta especialmente grave porque ocurrió durante uno de los peores periodos de apagones en Cuba. Los más de siete millones de barriles señalados habrían tenido capacidad para cubrir cerca de tres meses del consumo nacional, mientras las autoridades cubanas culpaban a la falta de combustible por los cortes eléctricos de más de 12 horas. :contentReference[oaicite:9]{index=9}
La investigación no demuestra todavía quién recibió finalmente cada cargamento ni quién conservó el dinero obtenido por su posible comercialización. Los periodistas solicitaron explicaciones a CUPET, al Ministerio de Energía y Minas y al empresario Ramón Carretero, pero no recibieron respuestas. La gran pregunta continúa abierta: ¿dónde terminaron los 429 millones de dólares en petróleo que oficialmente debían aliviar la crisis energética de Cuba? :contentReference[oaicite:10]{index=10}
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