El nuevo máximo supera los 2.341 MW registrados a comienzos de julio y confirma el acelerado deterioro del Sistema Electroenergético Nacional, incapaz de cubrir siquiera una tercera parte de la demanda prevista para el momento de mayor consumo.
Para la tarde-noche, la UNE calcula una disponibilidad de apenas 850 MW frente a una demanda de 3.200 MW. Técnicamente, la diferencia entre ambas cifras representa un déficit de 2.350 MW, mientras que los 2.380 MW corresponden a la afectación estimada que deberá desconectarse para evitar un colapso desordenado del sistema.
La magnitud del pronóstico significa que aproximadamente tres de cada cuatro consumidores podrían encontrarse apagados al mismo tiempo. Es la mayor proporción registrada desde que comenzaron a divulgarse estadísticas comparables en 2022, superando los máximos anteriores del 72 % alcanzados el 5 y el 17 de julio.
El servicio eléctrico permaneció afectado durante las 24 horas anteriores, incluida la madrugada. Los cortes se extendieron por todas las provincias y obligaron a mantener rotaciones prolongadas que, en numerosos municipios, apenas concedieron breves períodos de electricidad antes de regresar nuevamente a la oscuridad.
La crisis se agrava porque nueve de las 16 unidades termoeléctricas del país no estarán disponibles debido a averías o mantenimientos. Entre las instalaciones paralizadas se encuentra la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, una de las plantas más importantes de Cuba y que acumula alrededor de veinte salidas por fallos durante 2026.
A esas averías se suma la paralización de 106 centrales de generación distribuida por falta de combustible, además de otras instalaciones que funcionan con diésel y fueloil. La combinación de escasez de petróleo, plantas obsoletas y décadas de inversión insuficiente ha dejado al sistema sin capacidad de reserva para responder ante nuevas roturas.
Los parques solares construidos durante los últimos meses aportan electricidad principalmente durante las horas de mayor radiación, pero su contribución disminuye al caer la tarde, precisamente cuando aumenta el consumo doméstico. Por eso, aunque alivian parcialmente el déficit durante el día, todavía no pueden sustituir la capacidad perdida en las termoeléctricas y los motores de generación.
La situación golpea directamente la vida cotidiana. Sin corriente se deterioran los alimentos, se interrumpe el bombeo de agua, aumenta el calor dentro de las viviendas y se dificulta cocinar, descansar, estudiar o atender a enfermos que dependen de equipos eléctricos.
Los pequeños negocios también sufren pérdidas constantes. Carnicerías, cafeterías, panaderías, talleres y trabajadores privados deben detener sus actividades o gastar grandes cantidades de dinero en plantas eléctricas y combustible, costos que después terminan reflejándose en los precios que paga la población.
Mientras el Gobierno atribuye una parte importante del desastre a las sanciones estadounidenses y a la falta de combustible importado, especialistas y ciudadanos señalan también el deterioro acumulado de las termoeléctricas, la ausencia de mantenimiento profundo y la prioridad concedida durante años a la construcción de hoteles en lugar de modernizar servicios esenciales. Las propias estadísticas oficiales muestran que las averías continúan siendo una de las principales causas de la baja disponibilidad.
Julio se ha convertido en el peor mes de la crisis eléctrica reciente. Cuba ha sufrido varias desconexiones nacionales en cuestión de semanas, mientras los déficits diarios superan repetidamente los 2.000 MW y millones de personas pasan más tiempo sin electricidad que con ella.
El nuevo récord demuestra que el problema ya no consiste en apagones ocasionales ni en rotaciones temporales. Cuba enfrenta un sistema que opera al límite, sin combustible suficiente, con numerosas unidades averiadas y con una generación incapaz de satisfacer las necesidades básicas de la población.
Para millones de cubanos, el término “apagón” incluso ha dejado de describir correctamente la realidad. Muchos hablan de “alumbrones”: pequeños intervalos de corriente en medio de jornadas completas dominadas por la oscuridad, el calor y la incertidumbre.
¿Cuántas horas sin electricidad llevas hoy en tu municipio? Cuéntanos desde qué provincia nos lees y cómo están afectando los apagones a tu familia.
#Cuba #ApagonesEnCuba #UNE #CrisisEnergética #SistemaEléctrico #CubaSinLuz #AntonioGuiteras #DéficitEléctrico #CrisisEnCuba #LaHabana #Alumbrones #SOSCuba #CubaLibre
Comentarios y likes
Reacciones públicas que esta noticia ha recibido en las publicaciones oficiales del periódico.
Todavía no hay comentarios visibles sincronizados para esta noticia.