Venezuela ocupa el puesto 159, quedando apenas un escalón por encima de Cuba, mientras que Nicaragua cierra la lista regional con la peor calificación de las Américas.

RSF describe una isla que «atraviesa una profunda crisis que obliga a los escasos periodistas independientes a operar cada vez más en la clandestinidad». La Constitución cubana establece que los medios son propiedad del Estado, lo que convierte en ilegal o clandestino cualquier periodismo no oficial.

La represión se ha intensificado de forma alarmante. En enero de 2026, el Instituto Cubano para la Libertad de Expresión y la Prensa (ICLEP) documentó 114 agresiones contra periodistas, de las cuales 69 fueron detenciones arbitrarias, un aumento del 430,8% respecto al mismo mes de 2025.

Entre los casos más documentados figura el del periodista Henry Constantín, director de La Hora de Cuba, detenido al menos tres veces en enero de 2026, incluyendo una desaparición forzada de 44 horas el 14 de enero y una nueva detención el 27 de ese mes junto a la también periodista Alejandra García.

La Sociedad Interamericana de Prensa exigió la liberación de Constantín en julio de 2025, denunciando hostigamiento sistemático y una prohibición de salida del país que se extiende desde hace siete años.

En la edición 2024 del mismo índice, Cuba ocupaba el puesto 168 como el peor país latinoamericano en libertad de prensa. El ligero ascenso numérico en 2026 no refleja ninguna mejora real en la isla, sino el agravamiento de la situación en otros países de la región.