En un video difundido en redes sociales, la mujer afirma que el pueblo cubano ya no cree en los discursos oficiales ni en las supuestas transformaciones presentadas ahora como solución a la crisis. Su mensaje resume el sentimiento de muchos ciudadanos dentro y fuera de la isla: después de 67 años de control, engaños, fracasos económicos y represión, la confianza está rota.

La reacción ocurre luego de que el régimen cubano anunciara un amplio paquete de medidas económicas que incluye mayor espacio al sector privado, inversión extranjera, participación de cubanos residentes en el exterior, empresas con acciones, posibles bancos privados y venta de propiedades estatales.

Díaz-Canel ha presentado estas reformas como una respuesta necesaria ante el colapso económico del país, asegurando que Cuba debe cambiar para enfrentar las dificultades actuales. Sin embargo, la mujer del video cuestiona que sean los mismos dirigentes responsables de la crisis quienes ahora pidan fe en nuevas promesas.

“¿Cómo van a pedir confianza ahora, si llevan 67 años engañando al pueblo?”, es el mensaje central de su denuncia.

Para muchos cubanos, el problema no está solo en las medidas económicas, sino en la falta de libertad, de transparencia y de garantías reales. El régimen habla de reformas, pero mantiene el partido único, la censura, la represión contra opositores, los presos políticos y el control estatal sobre las decisiones fundamentales del país.

La mujer advierte que el pueblo ya ha escuchado demasiadas veces las mismas palabras: cambios, actualización, perfeccionamiento, resistencia, recuperación. Pero en la vida diaria, lo que la gente sigue enfrentando son apagones, escasez, inflación, salarios destruidos, hospitales sin recursos, transporte colapsado y falta de alimentos.

Las nuevas reformas llegan en un momento de extrema desesperación social. En varias provincias se han reportado protestas, cacerolazos y reclamos por apagones prolongados, mientras el gobierno intenta convencer a la población de que esta vez las medidas sí funcionarán.

Pero la desconfianza popular es profunda. Muchos recuerdan el fracaso de la Tarea Ordenamiento, las promesas incumplidas de prosperidad, las trabas contra los emprendedores, las confiscaciones del pasado y la persecución contra quienes intentaron prosperar fuera del control estatal.

El video también refleja una crítica moral: el régimen pide confianza al mismo pueblo al que ha reprimido, censurado y empobrecido. Pide paciencia a familias que no tienen comida. Pide esperanza a jubilados que no pueden vivir de su pensión. Pide respaldo a jóvenes que solo piensan en emigrar porque no ven futuro en su país.

Para la cubana que aparece en el video, las reformas económicas no bastan mientras el poder siga en manos de los mismos. Su denuncia apunta a una verdad dolorosa: no puede haber confianza sin libertad, sin derechos y sin rendición de cuentas.

El régimen intenta vender una nueva etapa económica, pero la calle responde con escepticismo. El pueblo cubano no solo quiere cambios en la economía; quiere dejar de vivir bajo un sistema que le ha quitado oportunidades, prosperidad y voz propia.

La frase “ya el pueblo no les cree” resume el desgaste de un modelo que ha pedido sacrificios durante décadas sin ofrecer resultados. En Cuba, la crisis no es solo de electricidad, alimentos o dinero. También es una crisis de credibilidad.

Y cuando un gobierno pierde la confianza de su pueblo, ninguna reforma anunciada desde arriba puede ocultar el verdadero problema: los cubanos ya no quieren más promesas. Quieren libertad, comida, luz, derechos y un futuro digno.