En el video, la mujer expresa su indignación por la miseria que enfrentan los cubanos mientras el régimen insiste en negar la magnitud del desastre nacional. Con palabras directas, reclama un cambio de gobierno, pide libertad para Cuba y acusa a la dictadura de mantener al pueblo hundido en el hambre, la desesperanza y el abandono.

Uno de los puntos más dolorosos de su mensaje es la crítica a quienes, desde fuera de Cuba, continúan defendiendo el sistema. La mujer cuestiona que algunos cubanos que viven en libertad, con comida, electricidad, derechos y oportunidades, sigan justificando un modelo que ha condenado a millones de personas dentro de la isla a sobrevivir entre carencias.

“Lo que más duele es ver a algunos cubanos desde fuera defendiendo ese sistema macabro”, es el sentimiento que resume la denuncia. Para muchos dentro de Cuba, esa defensa del régimen desde el exterior representa una falta de respeto hacia quienes padecen a diario la escasez, los apagones, la represión y la falta de futuro.

La cubana también llama al régimen una “narco dictadura”, una expresión usada por opositores y ciudadanos críticos para denunciar lo que consideran una estructura de poder sostenida por corrupción, represión y privilegios para la élite gobernante.

Su testimonio se suma a las crecientes denuncias de ciudadanos que, desde distintas provincias del país, han comenzado a usar las redes sociales para mostrar la Cuba real: la de los barrios sin comida, las casas deterioradas, las familias sin electricidad, los jóvenes sin oportunidades y los ancianos abandonados.

Santiago de Cuba ha sido una de las provincias donde el descontento popular se ha hecho visible en diferentes momentos, especialmente durante apagones prolongados y crisis de abastecimiento. Cada nuevo video que sale desde la isla confirma el cansancio de una población que ya no solo reclama comida o corriente, sino libertad y un cambio profundo de sistema.

Mientras el régimen culpa a factores externos, cada vez más cubanos señalan directamente al gobierno como responsable de la crisis. Para ellos, el problema no es solo económico: es político, moral y humano.

La denuncia de esta cubana refleja el grito de un pueblo agotado. Un pueblo que no quiere seguir viviendo de promesas, consignas ni miedo. Un pueblo que pide libertad, dignidad y el derecho a decidir su propio futuro.

Cuba no necesita más propaganda. Cuba necesita un cambio. Y cada cubano que se atreve a denunciar desde dentro de la isla está rompiendo el silencio que la dictadura intenta imponer.