El geólogo Manuel Iturralde-Vinent, miembro de la Academia de Ciencias de Cuba, considera que el fragmento podría ser basura tecnológica procedente de algún objeto fabricado por el ser humano que reingresó en la atmósfera. La pieza todavía no ha sido sometida a una clasificación científica definitiva.

El objeto habría caído alrededor del mediodía del sábado 22 de agosto, aproximadamente a 50 metros del puente sobre el río Purgatorio. Un grupo de jóvenes aseguró que lo encontró todavía caliente y desprendiendo un olor desagradable.

Testigos dijeron que el fragmento rebotó varias veces al tocar el suelo y presentaba una coloración rojiza. Las primeras descripciones indican que tenía aproximadamente el tamaño de una almendra, una superficie oscura y una textura rugosa.

La presidenta de la Asamblea Municipal del Poder Popular de Pilón confirmó el hallazgo y compartió imágenes del objeto. La pieza quedó bajo custodia de las autoridades mientras se coordinaban los estudios correspondientes.

En un primer momento, Enrique Diego Arango Arias, jefe del Servicio Sismológico Nacional, calificó el suceso como una “probable caída de meteorito” y recomendó preservar tanto el objeto como el lugar donde fue localizado.

Sin embargo, Iturralde-Vinent señaló posteriormente varios elementos que ponen en duda esa hipótesis. Según explicó a la revista Juventud Técnica, la pieza no presenta corteza de fusión, es demasiado porosa y muestra una estructura de pequeñas esferas separadas por espacios vacíos que no considera típica de un meteorito.

El científico también llamó la atención sobre la ausencia de una pequeña depresión o cráter en el terreno. No obstante, este elemento por sí solo no resulta concluyente, especialmente debido al reducido tamaño del fragmento y a que los meteoritos pequeños pueden perder gran parte de su velocidad en la atmósfera.

Para determinar su procedencia será necesario realizar análisis mineralógicos y químicos. Los especialistas deberán estudiar su composición, densidad, propiedades magnéticas y posibles rastros de materiales industriales.

Hasta que concluyan esas pruebas, no puede afirmarse que se trate de un meteorito ni tampoco confirmar definitivamente que sea basura espacial. Ambas explicaciones permanecen como hipótesis.

El episodio recuerda la caída registrada el 1 de febrero de 2019 en Viñales, Pinar del Río. En aquella ocasión, una bola de fuego atravesó el cielo, produjo una fuerte explosión y se fragmentó sobre diferentes zonas del territorio.

Cuba cuenta con cinco meteoritos oficialmente confirmados: Las Canas, Bacuranao, Santa Isabel de las Lajas, Viñales y Ramón de las Yaguas. Si la pieza de Pilón fuera certificada, se convertiría en el sexto caso reconocido científicamente en el país.

Por ahora, la explicación más prudente es que un objeto de origen desconocido cayó en Pilón y está siendo investigado. Las primeras observaciones favorecen la hipótesis de material tecnológico, pero será el análisis de laboratorio el que permita establecer qué cayó realmente en Granma.

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