Washington presentó la ofensiva como respuesta a una nueva escalada iraní, que incluyó el lanzamiento de misiles contra fuerzas estadounidenses en Jordania. La operación también estuvo relacionada con ataques de drones contra instalaciones petroleras saudíes que Riad atribuyó a milicias proiraníes asentadas en Irak.
El Comando Central de Estados Unidos confirmó que sus fuerzas trabajaron junto al Ejército saudí para realizar ataques de precisión contra instalaciones empleadas por organizaciones armadas vinculadas a Teherán. La acción representa una peligrosa ampliación del conflicto y una participación militar saudí más directa frente a la red regional de Irán.
Los objetivos se encontraban en Irak y estaban vinculados a facciones integradas o relacionadas con las Fuerzas de Movilización Popular, una alianza paramilitar que forma parte de la estructura de seguridad iraquí, pero dentro de la cual operan poderosas organizaciones entrenadas, financiadas o equipadas por Irán.
La organización atacada aseguró que los bombardeos dejaron al menos 20 de sus integrantes muertos y decenas de heridos. Hasta el momento, la cifra procede de las propias Fuerzas de Movilización Popular y podría cambiar a medida que continúen las labores de recuperación e identificación de las víctimas.
Horas antes, Irán había lanzado misiles contra la base aérea Muwaffaq Salti, en Jordania, donde permanecen desplegadas fuerzas estadounidenses. Las defensas jordanas interceptaron cinco proyectiles y no se reportaron víctimas como consecuencia de esa ofensiva.
El ataque iraní quebró la breve reducción de hostilidades que se había producido en los días anteriores y aumentó nuevamente el riesgo de una confrontación regional abierta. Washington advirtió que respondería militarmente ante cualquier nueva agresión contra sus tropas o contra sus aliados.
Arabia Saudí, por su parte, señaló que varios drones lanzados desde territorio iraquí intentaron alcanzar instalaciones petroleras en su Provincia Oriental. Las defensas saudíes afirmaron haber interceptado los aparatos y responsabilizaron de la operación a milicias respaldadas por Irán.
Los grupos iraquíes rechazaron esa acusación y negaron haber atacado las instalaciones saudíes, por lo que la autoría de los lanzamientos continúa siendo objeto de disputa. Algunas facciones señalaron a los hutíes de Yemen, quienes también han intensificado sus operaciones contra objetivos relacionados con Arabia Saudí en el mar Rojo.
El Gobierno de Irak denunció que los ataques estadounidenses y saudíes constituyen una violación de la soberanía nacional. Bagdad convocó reuniones de emergencia y aplazó una visita diplomática de alto nivel a Arabia Saudí, aumentando la tensión entre ambos gobiernos.
La ofensiva se produjo pocas horas después de que Donald Trump recibiera en la Casa Blanca al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Ambos abordaron la guerra con Irán, la seguridad regional y las diferencias surgidas entre Washington y Jerusalén sobre la conducción del conflicto.
No existe información pública que demuestre que la reunión entre Trump y Netanyahu estuviera directamente relacionada con la decisión de bombardear Irak. Sin embargo, la cercanía temporal entre ambos acontecimientos refleja la intensidad de las consultas militares y diplomáticas que mantienen Estados Unidos e Israel ante la ofensiva iraní.
La participación saudí marca un cambio importante. Aunque Riad lleva años enfrentado políticamente con Teherán, esta sería la primera operación militar conjunta reconocida públicamente entre Arabia Saudí y Estados Unidos contra milicias proiraníes dentro de Irak.
Irán calificó los bombardeos como un intento de Estados Unidos e Israel de extender la guerra por toda la región. Harakat Hezbollah al-Nujaba, una de las organizaciones iraquíes respaldadas por Teherán, prometió que las fuerzas estadounidenses y saudíes pagarían un “alto precio” por los ataques.
La nueva escalada amenaza con convertir a Irak en otro frente directo de la confrontación entre Washington y Teherán. También aumenta el riesgo para las tropas estadounidenses desplegadas en Jordania e Irak, las instalaciones petroleras del Golfo y la navegación comercial en el estrecho de Ormuz y el mar Rojo.
#EstadosUnidos #ArabiaSaudí #Irak #Irán #DonaldTrump #BenjaminNetanyahu #MedioOriente #MiliciasProiraníes #AtaquesAéreos #FuerzasDeMovilizaciónPopular #Jordania #Teherán #Washington #ConflictoRegional
Comentarios y likes
Reacciones públicas que esta noticia ha recibido en las publicaciones oficiales del periódico.
Todavía no hay comentarios visibles sincronizados para esta noticia.