El Gobierno de Estados Unidos investiga una posible amenaza militar procedente de Cuba, después de recibir informes de inteligencia que aseguran que la isla habría acumulado más de 300 drones de diferentes capacidades y analizado escenarios para utilizarlos contra objetivos estadounidenses.

De acuerdo con una investigación publicada inicialmente por Axios, la información clasificada indicaría que oficiales cubanos discutieron posibles operaciones contra la Base Naval de Guantánamo, embarcaciones militares estadounidenses y, en un escenario de mayor confrontación, la ciudad de Key West, situada a unos 145 kilómetros de La Habana.

Los drones habrían sido adquiridos progresivamente desde 2023 a Rusia e Irán y almacenados en puntos estratégicos del territorio cubano. Sin embargo, hasta el momento no se han presentado públicamente fotografías, documentos militares o pruebas independientes que permitan confirmar la cantidad, el origen y las capacidades exactas de esas aeronaves.

Trump confirma que el asunto está bajo investigación

La preocupación adquirió mayor relevancia este 13 de julio, cuando el presidente Donald Trump confirmó que su administración está investigando específicamente si Irán mantiene drones almacenados en Cuba.

“Puede que estén almacenando algunos; lo estamos investigando ahora mismo. Puede que sea así, o puede que no”, declaró Trump. El mandatario advirtió que Estados Unidos actuaría rápidamente si se confirma la presencia de armamento iraní en la isla y aseguró que Washington no permitirá que esa situación continúe.

Funcionarios estadounidenses consideran especialmente preocupante la cercanía geográfica entre Cuba y Florida, así como la presunta presencia de asesores militares iraníes y la cooperación estratégica de La Habana con Moscú.

Una fuente de la administración estadounidense describió la situación como una “amenaza creciente”, aunque aclaró que Washington no considera que Cuba esté preparando actualmente un ataque ni que exista un peligro militar inmediato comparable con la Crisis de los Misiles de 1962.

La evaluación estadounidense se concentra principalmente en lo que podría ocurrir si las relaciones bilaterales continúan deteriorándose o si Cuba permite que adversarios extranjeros utilicen su territorio para realizar operaciones contra Estados Unidos.

Cuba denuncia una “fabricación” y apela a la autodefensa

El régimen cubano rechazó las acusaciones y aseguró que Washington intenta fabricar un argumento para justificar nuevas sanciones o una posible intervención militar.

El canciller Bruno Rodríguez afirmó que Cuba “ni amenaza ni desea la guerra”, pero defendió el derecho de la isla a prepararse para enfrentar una eventual agresión bajo el principio de legítima defensa reconocido por la Carta de las Naciones Unidas.

La Embajada cubana en Washington también sostuvo que cualquier preparación militar tendría una finalidad defensiva. No obstante, las autoridades cubanas no confirmaron ni desmintieron directamente la existencia de los más de 300 drones señalados en los informes de inteligencia. Reuters indicó que tampoco pudo verificar de manera independiente las afirmaciones difundidas originalmente por Axios.

La falta de transparencia aumenta las interrogantes

El caso abre un nuevo capítulo de tensión entre Washington y La Habana. La posible introducción de drones rusos o iraníes en territorio cubano recuerda los riesgos de convertir nuevamente la isla en una plataforma militar para potencias enfrentadas con Estados Unidos.

Aunque no existe evidencia pública de un ataque inminente, la sola posibilidad de que armamento extranjero sea almacenado a pocos kilómetros de Florida obliga a investigar con seriedad. También exige transparencia por parte del régimen cubano, que mantiene bajo secreto prácticamente toda la información relacionada con sus acuerdos militares y de inteligencia.

Mientras Washington advierte que no permitirá que Rusia, Irán u otros adversarios utilicen Cuba para amenazar la seguridad estadounidense, el pueblo cubano continúa atrapado entre la profunda crisis económica interna, la falta de libertades y una nueva escalada política y militar cuyas consecuencias podrían afectar a toda la región.

La comunidad internacional deberá seguir de cerca el desarrollo de estas investigaciones y exigir que cualquier acusación sea acompañada de pruebas verificables. Una confrontación entre Cuba y Estados Unidos no beneficiaría a los ciudadanos de ninguno de los dos países y podría provocar una crisis de seguridad de alcance imprevisible en el Caribe.

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