El caso ha generado preocupación entre activistas, periodistas y cubanos dentro y fuera de la isla, luego de que Campuzano revelara detalles sobre la situación de su hija, condenada a dos años de privación de libertad en un proceso que él califica como una represalia política del régimen cubano contra su familia.
De acuerdo con la denuncia del periodista, Wendolín fue enviada a prisión después de quedar firme la sentencia en su contra. Campuzano sostiene que el caso está marcado por irregularidades, presiones y acusaciones utilizadas para castigar indirectamente su postura crítica contra el gobierno cubano desde el exilio.
El comunicador cubano, residente fuera de la isla, afirmó que su hija tomó la decisión extrema de declararse en huelga de hambre y sed como forma de protesta ante lo que considera una condena injusta. La medida eleva la alarma por su estado de salud, especialmente por el riesgo que implica una huelga sin alimentos ni líquidos dentro de un centro penitenciario cubano.
La prisión de mujeres de El Guatao ha sido mencionada en múltiples denuncias de familiares y activistas por las condiciones de reclusión y el trato a las presas. En este contexto, la situación de Wendolín Campuzano vuelve a poner sobre la mesa las denuncias sobre el uso del sistema judicial cubano como herramienta de castigo político y presión contra voces críticas.
Armando Campuzano ha insistido en que su hija no debe pagar por sus opiniones ni por sus denuncias públicas contra el régimen. Para él, el encarcelamiento de Wendolín no solo representa una injusticia contra una ciudadana cubana, sino también un mensaje de intimidación dirigido a quienes, desde dentro o fuera de Cuba, se atreven a denunciar los abusos del poder.
Hasta el momento, las autoridades cubanas no han ofrecido una explicación pública detallada sobre las denuncias del periodista ni sobre el estado de salud de Wendolín Campuzano. Mientras tanto, familiares, activistas y ciudadanos exigen atención inmediata, garantías para su vida y la revisión de un caso que consideran parte de la maquinaria represiva del régimen.
La huelga de hambre y sed de la hija de Armando Campuzano se suma a una larga lista de denuncias sobre presos, familiares de opositores y ciudadanos castigados en Cuba por razones políticas. Para muchos cubanos, este caso refleja una realidad dolorosa: el régimen no solo persigue a quienes hablan, también intenta golpear a sus familias.
La vida de Wendolín Campuzano debe ser protegida. Ninguna persona debería ser encarcelada ni empujada a una huelga extrema por razones políticas o por la voz crítica de un familiar.
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