La elección de La Habana adquiere un marcado significado político: mientras Petro expresa solidaridad con el Gobierno de Miguel Díaz-Canel, el presidente electo Abelardo de la Espriella promete cerrar la embajada colombiana y romper completamente las relaciones diplomáticas con Cuba.

Petro explicó su decisión mediante un extenso mensaje publicado en la red social X. El mandatario afirmó que sustituyó el viaje a Estados Unidos por un destino que considera fundamental para la soberanía colombiana y la estabilidad regional.

“Lo reemplacé por un lugar que considero vital para la soberanía nacional y la lucha por la vida en el Caribe: la Cuba agredida”, escribió el presidente, reafirmando su respaldo político a La Habana a pocos días de concluir su mandato.

Fuentes de la Presidencia colombiana confirmaron que Petro permanecerá dos días en la isla y que sostendrá una reunión con Miguel Díaz-Canel. La composición definitiva de la comitiva y la totalidad de la agenda todavía no habían sido divulgadas al anunciarse el viaje.

La visita constituye un gesto de despedida hacia uno de los gobiernos con los que Petro mantuvo mayor afinidad ideológica durante su presidencia. El mandatario ha defendido reiteradamente a Cuba, ha condenado las sanciones estadounidenses y ha destacado el papel de La Habana en los procesos de paz colombianos.

El viaje también puede interpretarse como una respuesta política al giro radical anunciado por De la Espriella. El presidente electo declaró que, después de asumir el cargo, Colombia romperá relaciones con Cuba y Nicaragua porque en su Gobierno “no habrá vínculo alguno con tiranías”.

De la Espriella incluyó las embajadas de La Habana y Managua en un plan para cerrar 14 representaciones diplomáticas y alrededor de 15 consulados. Sin embargo, aclaró que solo con Cuba y Nicaragua existirá una ruptura completa; las relaciones con los demás países continuarán mediante embajadas concurrentes.

La futura Administración también pretende reabrir la embajada colombiana en Israel, revisar las misiones diplomáticas creadas durante el Gobierno de Petro y orientar la política exterior hacia una relación más estrecha con Estados Unidos y otros aliados occidentales.

La Habana respondió al anuncio de De la Espriella acusándolo de actuar en subordinación a la política estadounidense. El Gobierno cubano calificó la decisión como hostil y defendió los vínculos históricos, académicos y diplomáticos construidos con Colombia.

Petro, por su parte, sostiene que Cuba ha sido víctima de una política de agresión y aislamiento. Sus críticos responden que esa postura ignora la ausencia de elecciones libres, la existencia de presos políticos, la represión contra los opositores y la grave crisis económica que atraviesa la población cubana.

El contraste entre ambos dirigentes no podría ser mayor. Petro concluirá su mandato mostrando solidaridad con La Habana, mientras De la Espriella se prepara para iniciar el suyo cerrando la representación colombiana y poniendo fin a los vínculos diplomáticos.

La visita también ocurre en medio de una transición profundamente tensa. Petro y De la Espriella han intercambiado acusaciones públicas, y el proceso de traspaso gubernamental se ha desarrollado sin un encuentro personal entre el mandatario saliente y su sucesor.

Para el Gobierno saliente, Cuba continúa siendo un socio político y un actor relevante en los diálogos de paz. Para la próxima Administración, representa una dictadura con la que Colombia no debe mantener relaciones oficiales.

El viaje de Petro no modificará por sí solo la decisión anunciada por De la Espriella, pero dejará una última imagen cargada de simbolismo: el presidente saliente reunido con Díaz-Canel apenas una semana antes de que Colombia comience a desmontar la relación diplomática construida durante su Gobierno.

El 7 de agosto no ocurrirá solamente un cambio de presidente. Colombia pasará de una política exterior cercana a La Habana a otra que promete romper con el régimen cubano, fortalecer sus vínculos con Washington y marcar distancia frente a los gobiernos autoritarios de la región.

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