Según reportes locales y testimonios de vecinos, los delincuentes habrían forzado un cajero automático para entrar al interior de la oficina bancaria. “Rompieron el cajero automático y entraron por ahí”, relató una vecina citada por medios independientes.

La situación generó desconcierto entre decenas de jubilados que acudieron este martes a cobrar sus pensiones y encontraron la sucursal cerrada. Muchos de ellos dependen de ese dinero para comprar alimentos, medicinas y productos básicos, en medio de una crisis económica que golpea con especial fuerza a los adultos mayores.

Hasta el momento, las autoridades cubanas no han ofrecido una información oficial detallada sobre lo ocurrido. Tampoco se ha precisado si los responsables fueron detenidos, si hubo dinero sustraído ni el monto de las posibles pérdidas.

El asalto ocurrió en un contexto de apagones prolongados que dejan calles enteras en completa oscuridad, una situación que vecinos denuncian como terreno favorable para robos, asaltos y otros hechos delictivos.

En la misma zona y durante el mismo apagón, también fueron robados varios paneles solares de un asilo de ancianos ubicado a pocas cuadras del banco, en Dolores y 11. El hecho ha aumentado la preocupación de los residentes, especialmente porque afecta a una institución destinada al cuidado de personas vulnerables.

Ambos sucesos vuelven a poner sobre la mesa el deterioro de la seguridad ciudadana en Cuba. Los apagones no solo afectan la vida cotidiana, la conservación de alimentos, el suministro de agua y el descanso de las familias; también dejan barrios enteros expuestos a la delincuencia.

Lawton, como otros barrios habaneros, sufre las consecuencias combinadas de la crisis energética, la falta de efectivo, el deterioro de los servicios públicos y el aumento de la inseguridad. Para muchos vecinos, salir de noche durante un apagón se ha convertido en un riesgo.

El hecho resulta especialmente sensible por haber ocurrido antes del pago de pensiones, un momento en el que las sucursales bancarias suelen recibir a numerosos jubilados. La interrupción del servicio dejó a muchos adultos mayores sin respuesta clara y con la incertidumbre de cuándo podrán cobrar.

Mientras el gobierno insiste en hablar de control, orden y seguridad, la realidad en las calles muestra otra cara: bancos asaltados, instituciones vulnerables robadas, apagones interminables y ciudadanos cada vez más desprotegidos.

El asalto al Banco Metropolitano de Lawton no es solo un hecho delictivo. Es una señal más de cómo la oscuridad, la crisis y la falta de respuestas están golpeando directamente la vida de los cubanos, especialmente de los más vulnerables: los jubilados y ancianos.