La unidad forma parte de las reformas incluidas en la nueva Ley de Migración, la Ley de Extranjería y sus reglamentos, publicados en la Gaceta Oficial de la República de Cuba. Según el marco legal, su misión será contribuir al cumplimiento de las normas migratorias y de extranjería dentro del territorio nacional.

La nueva Policía de Migración estará vinculada a la Dirección de Identificación, Migración, Extranjería y Ciudadanía, conocida como DIMEC, y tendrá competencia para actuar en todo el país.

Entre sus facultades se incluyen verificar documentos, realizar controles migratorios, efectuar inspecciones en lugares de hospedaje, centros de trabajo, espacios públicos, aeropuertos, puertos, carreteras y otros puntos donde se considere necesario comprobar la situación migratoria de extranjeros y cubanos residentes en el exterior.

La normativa también establece que este cuerpo podrá solicitar documentos de identificación en cualquier lugar del territorio nacional. En determinados casos, cuando detecte presuntos delitos o infracciones migratorias, podrá detener, conducir, tomar declaraciones y presentar a las personas ante las autoridades competentes.

Además, la Policía de Migración podrá ocupar evidencias materiales relacionadas con presuntos delitos, levantar actas y preservar lugares donde se hayan producido hechos bajo investigación hasta la llegada de las autoridades correspondientes.

Aunque el gobierno cubano presenta la medida como parte de una modernización del sistema migratorio y del control de extranjeros en la isla, la creación de este nuevo cuerpo genera preocupación entre viajeros, cubanos residentes en el exterior y sectores críticos del régimen.

Uno de los puntos más sensibles es que las facultades de control no se limitan únicamente a extranjeros. La normativa también menciona a cubanos residentes en el exterior, lo que significa que quienes viajen a la isla podrían quedar bajo supervisión de esta nueva estructura durante su estancia en Cuba.

Para muchos cubanos de la diáspora, la medida abre dudas sobre posibles controles adicionales, inspecciones, verificaciones de documentos y vigilancia sobre quienes regresen temporalmente al país para visitar familiares, realizar negocios o participar en actividades dentro de la isla.

La entrada en vigor de esta Policía de Migración ocurre en un momento en que el régimen cubano busca actualizar su marco legal migratorio, atraer inversión de cubanos residentes en el exterior y, al mismo tiempo, mantener un fuerte control político y administrativo sobre la movilidad de personas.

La nueva legislación elimina algunos elementos del sistema anterior, como el límite de permanencia en el exterior para conservar ciertos vínculos migratorios, pero también refuerza mecanismos de supervisión interna que podrían afectar directamente a viajeros y residentes extranjeros.

Para los cubanos que planean viajar a la isla después del 1 de noviembre, el cambio implica prestar mayor atención a su documentación, clasificación migratoria, permisos, estancia autorizada y cualquier actividad que pueda ser interpretada por las autoridades como sujeta a control migratorio.

La creación de la Policía de Migración marca una nueva etapa en el control interno de viajeros en Cuba. Bajo el discurso de ordenamiento migratorio, el régimen incorpora un cuerpo con amplias facultades de inspección, verificación y actuación sobre extranjeros y cubanos residentes en el exterior.