La medida fue publicada en la Gaceta Oficial Extraordinaria No. 66 del 21 de mayo de 2026, mediante la Resolución 1/2026, que sustituye regulaciones anteriores y actualiza el listado de equipos que pueden importarse sin trámite técnico ante el Ministerio de Comunicaciones.
Entre los equipos autorizados sin permiso técnico aparecen teléfonos celulares convencionales, siempre que no sean satelitales, además de computadoras de escritorio, laptops, tablets, monitores, accesorios, partes, impresoras, fax, copiadoras, escáneres, discos duros, memorias y dispositivos similares de almacenamiento.
También se incluyen módems alámbricos destinados a la interconexión de equipos con redes telefónicas fijas o móviles, así como fuentes de alimentación ininterrumpida, conocidas popularmente como “backups”, muy utilizadas por los cubanos para enfrentar los apagones.
La resolución permite además la entrada sin autorización técnica de teléfonos inalámbricos domésticos, pero solo si operan en las bandas de frecuencia aprobadas por el Ministerio de Comunicaciones. Esto significa que no cualquier teléfono inalámbrico entra automáticamente: debe cumplir con las frecuencias establecidas en la norma.
También quedan incluidos determinados sistemas domésticos inalámbricos de audio y video, videoporteros, intercomunicadores, monitores para bebés y controles remotos para juegos, siempre que trabajen en las bandas autorizadas de 2.4 GHz o 5.8 GHz.
En el caso de los micrófonos, la norma permite la entrada sin autorización de micrófonos alámbricos e inalámbricos que usen tecnología Bluetooth o que operen dentro de las bandas permitidas por la regulación.
La medida también beneficia a quienes importen alarmas para vehículos, alarmas alámbricas contra intrusos, receptores domésticos de radio y televisión tradicional, así como antenas convencionales para televisión terrestre. Sin embargo, los receptores satelitales quedan excluidos de esa facilidad.
El punto clave para los viajeros es este: si un equipo inalámbrico no muestra claramente su frecuencia de trabajo, la Aduana puede retenerlo y el propietario deberá gestionar la autorización técnica correspondiente. La propia resolución advierte que teléfonos inalámbricos, micrófonos inalámbricos y sistemas domésticos inalámbricos sin frecuencia visible podrán ser retenidos.
Por eso, quienes viajen a Cuba deben revisar bien las cajas, manuales o etiquetas técnicas de los equipos antes de llevarlos. Un aparato permitido puede terminar retenido si no queda claro en qué banda opera.
Pero la flexibilización tiene límites importantes. La misma Gaceta mantiene bajo autorización técnica equipos como routers, switches, puntos de acceso inalámbrico, radares, walkie-talkies, equipos de estaciones satelitales, sistemas de videovigilancia inalámbrica, receptores satelitales y equipos para difusión masiva de datos, video, texto o voz.
Además, la importación de repetidores o amplificadores de señal para telefonía móvil sigue prohibida expresamente. Ese punto confirma que el régimen no está dispuesto a perder el control sobre la infraestructura de comunicaciones ni sobre los equipos que puedan ampliar señales fuera de su vigilancia.
También hay controles fuertes sobre drones. La Resolución 2/2026 incluye las aeronaves no tripuladas dentro de los equipos regulados, clasificadas por peso máximo de despegue, desde modelos de hasta 250 gramos hasta aparatos de 150 kilogramos.
En otras palabras, sí hay una apertura para equipos de uso cotidiano, pero no para tecnología que pueda fortalecer redes independientes, acceso satelital, comunicación fuera del control estatal o vigilancia aérea mediante drones.
La noticia representa un alivio parcial para viajeros y familias cubanas que dependen de laptops, celulares, memorias, backups, impresoras o equipos básicos enviados desde el exterior. En una Cuba marcada por apagones, crisis tecnológica y escasez, cualquier flexibilización puede ayudar a miles de hogares.
Sin embargo, el régimen sigue marcando la línea roja: permite tecnología doméstica, pero mantiene bajo control estricto todo lo que toque redes, WiFi, satélites, repetidores, drones y comunicaciones más allá del alcance estatal.
Tampoco debe confundirse “sin autorización técnica” con “sin pagar Aduana”. La norma elimina ese trámite específico para determinados equipos, pero no borra automáticamente otros requisitos aduaneros, límites de importación o posibles pagos según las regulaciones vigentes.
La medida deja una imagen clara del momento cubano: el Estado sabe que la población necesita tecnología para sobrevivir a los apagones, trabajar, estudiar y comunicarse, pero al mismo tiempo no quiere abrir la puerta a herramientas que puedan romper su monopolio informativo.
Cuba flexibiliza una parte, pero conserva el control de fondo. Permite laptops, celulares y backups; pero vigila routers, drones, satélites y equipos de red. El mensaje es evidente: tecnología para resolver, sí; tecnología para ser libre, todavía bajo sospecha.
Comentarios y likes
Reacciones públicas que esta noticia ha recibido en las publicaciones oficiales del periódico.
Todavía no hay comentarios visibles sincronizados para esta noticia.