Ciego de Ávila puso en marcha el parque solar fotovoltaico General Ángel del Castillo Agramonte, el primero en Cuba con almacenamiento energético mediante baterías. La instalación tiene 5 MW de generación y un sistema de acumulación de 1 MW, con picos de hasta 2 MW, como parte de un donativo chino de 120 MW.

Es una buena noticia técnica, pero insuficiente frente al tamaño del colapso eléctrico. Cuba necesita energía renovable, sí, pero también transparencia, inversión privada, competencia y una reforma profunda del sistema eléctrico. Sin libertad económica, cada panel solar seguirá siendo un parche sobre una red envejecida y una economía estatizada.