Según Axios, inteligencia clasificada compartida con ese medio indica que oficiales cubanos habrían discutido posibles planes para usar drones contra la Base Naval de Guantánamo, buques militares estadounidenses e incluso Key West, Florida, a unas 90 millas de La Habana. Reuters recogió el reporte, aunque aclaró que no pudo verificarlo de manera independiente.
La respuesta del régimen fue tan calculada como reveladora. En lugar de negar de forma categórica la existencia de esos drones o de desmentir punto por punto las acusaciones, La Habana prefirió refugiarse en el argumento de que Cuba tiene derecho a defenderse ante una eventual agresión externa.
La Cancillería cubana publicó en X que, “si Cuba es atacada”, ejercerá su derecho a la legítima defensa, en respuesta directa al reporte sobre los presuntos drones militares.
Carlos Fernández de Cossío, viceministro de Relaciones Exteriores, acusó a Estados Unidos de ser el país agresor y afirmó que Cuba es la nación atacada, amparada por el principio de legítima defensa. También sostuvo que existe una campaña anticubana para fabricar pretextos de una agresión militar.
La frase puede sonar diplomática, pero el silencio pesa más que las palabras. Si el reporte fuera completamente falso, el régimen habría tenido una oportunidad perfecta para negarlo de manera directa. En cambio, escogió una defensa política: hablar del derecho a armarse, no de la inexistencia del arsenal.
Axios señaló además que asesores militares iraníes estarían presentes en La Habana, un elemento que aumenta la preocupación de Washington por el avance de la guerra con drones y por el uso de Cuba como plataforma de adversarios estratégicos de Estados Unidos en el hemisferio.
El reporte también afirma que el director de la CIA, John Ratcliffe, viajó recientemente a Cuba y advirtió a funcionarios del régimen contra cualquier acción hostil. Según Axios, Ratcliffe habría dejado claro que Cuba no puede servir como plataforma para agendas hostiles de potencias extranjeras en la región.
El régimen intenta presentarse como víctima, pero la pregunta es inevitable: ¿cómo puede un gobierno que dice no tener combustible para trenes, termoeléctricas y hospitales aparecer ahora vinculado a la adquisición de cientos de drones militares?
Ahí está la contradicción moral del castrismo. Para el pueblo hay apagones, hambre, transporte paralizado, hospitales sin recursos y salarios pulverizados. Para la cúpula militar, según el reporte, habría drones, asesores extranjeros y almacenamiento estratégico de equipos de guerra.
Cuba no necesita convertirse en un tablero militar de Rusia, Irán o cualquier otra potencia. Cuba necesita electricidad, comida, medicinas, agua, transporte y libertad. Pero el régimen, como siempre, parece más interesado en defender su poder que en defender la vida diaria de los cubanos.
La Habana habla de “legítima defensa”, pero durante décadas ha usado esa misma lógica para militarizar el país, cerrar espacios cívicos, justificar la represión y convertir cualquier crítica en amenaza. El resultado es una isla empobrecida, controlada y cada vez más aislada.
Si la información de Axios se confirma en toda su dimensión, el régimen cubano no solo estaría profundizando la crisis interna, sino colocando a la isla en una posición peligrosa frente a Estados Unidos. Y lo más grave es que el pueblo cubano sería, otra vez, quien pagaría las consecuencias de las decisiones tomadas por una élite que no consulta a nadie.
Washington ve el asunto como una amenaza creciente, no necesariamente como un ataque inminente. Axios indicó que funcionarios estadounidenses no creen que Cuba esté planificando activamente atacar intereses estadounidenses ahora mismo, pero sí consideran preocupante que militares cubanos discutan escenarios de guerra con drones en medio del deterioro de las relaciones bilaterales.
El castrismo intenta vender su reacción como patriotismo. Pero patriotismo no es esconder al país detrás de drones extranjeros mientras los ciudadanos cocinan con leña y duermen sin corriente. Patriotismo sería liberar la economía, respetar derechos, permitir elecciones libres y dejar de usar al pueblo como escudo de una dictadura agotada.
La respuesta del régimen deja una imagen clara: no desmienten con firmeza, se justifican; no explican al pueblo, culpan a Estados Unidos; no hablan de comida ni de hospitales, hablan de defensa militar. Esa es la prioridad real de la cúpula cubana.
Mientras Cuba se hunde en apagones y desesperación, la dirigencia vuelve a mostrar su verdadero reflejo: armarse, victimizarse y aferrarse al poder. El problema no es que un país tenga derecho a defenderse. El problema es que una dictadura arruinada use ese argumento para ocultar su militarización, sus alianzas oscuras y su fracaso ante el pueblo.
Comentarios y likes
Reacciones públicas que esta noticia ha recibido en las publicaciones oficiales del periódico.
Todavía no hay comentarios visibles sincronizados para esta noticia.