GAESA controla sectores estratégicos y altamente rentables de la economía cubana, incluyendo hoteles, comercio minorista, negocios vinculados a remesas, banca, servicios turísticos, gasolineras y operaciones financieras. En la práctica, muchas de las áreas donde circulan divisas terminan conectadas directa o indirectamente con este conglomerado bajo control de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Economistas han estimado que GAESA puede representar alrededor del 40% del PIB cubano, una cifra enorme para una entidad que no opera con transparencia pública, no rinde cuentas de manera abierta ante la ciudadanía y no publica balances accesibles que permitan conocer con claridad qué ingresa, qué gasta y a dónde va el dinero.
La crítica principal es cada vez más difícil de ignorar: mientras GAESA sigue vinculado a hoteles de lujo, negocios en divisas y sectores rentables, millones de cubanos enfrentan apagones diarios, escasez de alimentos, hospitales deteriorados, falta de medicinas, salarios miserables y una economía doméstica al borde del colapso.
El contraste es brutal. Por un lado, el régimen pide sacrificios al pueblo y culpa al exterior de todos los males. Por otro, mantiene una estructura militar-empresarial que maneja buena parte de los recursos más valiosos del país sin una verdadera fiscalización ciudadana.
GAESA no es una empresa común. Su importancia no está solo en lo económico, sino en lo político. Controlar hoteles, bancos, tiendas, remesas y negocios en dólares significa controlar también una parte decisiva de la entrada de divisas a Cuba. En un país donde el ciudadano común apenas sobrevive con salarios devaluados, ese control otorga un poder enorme a la cúpula militar.
Durante años, el régimen cubano ha vendido al mundo una imagen de socialismo igualitario. Pero la existencia de un conglomerado militar que concentra negocios rentables y opera con poca transparencia contradice ese discurso. Mientras el pueblo hace colas para comprar comida o espera horas por la electricidad, el aparato militar administra sectores donde se mueve el dinero fuerte.
Uno de los símbolos más criticados es la construcción hotelera. En medio de una crisis habitacional, con edificios derrumbándose, hospitales en ruinas y escuelas deterioradas, el régimen ha seguido apostando por hoteles de lujo que muchas veces permanecen semivacíos. Para los cubanos, esa prioridad resulta ofensiva: hay recursos para levantar instalaciones turísticas, pero no para garantizar comida, transporte, medicinas o electricidad estable.
La falta de transparencia de GAESA también ha sido objeto de señalamientos internacionales. No se trata solo de cuánto dinero maneja, sino de la ausencia de controles públicos reales. En una economía donde el Estado dice representar al pueblo, resulta alarmante que una estructura militar concentre tanta riqueza sin explicar claramente sus cuentas.
Estados Unidos ha puesto a GAESA en el centro de sus sanciones y de su estrategia de presión contra el régimen cubano. Washington considera que golpear las estructuras financieras de la cúpula militar puede debilitar al aparato que sostiene a la dictadura. Para el régimen, en cambio, esas medidas son presentadas como agresiones externas.
Pero dentro de Cuba, la pregunta es otra: ¿por qué un conglomerado militar controla tantos negocios mientras el pueblo vive en la miseria?
El problema no es solo económico. Es moral. Un país donde los militares manejan hoteles, bancos y divisas mientras las familias no tienen leche, luz ni medicinas muestra una deformación profunda del poder. La economía no está organizada para servir al ciudadano, sino para sostener a una élite política y militar.
GAESA representa uno de los grandes secretos a voces de Cuba: el verdadero poder no está únicamente en los discursos del Partido Comunista, sino también en las estructuras económicas controladas por los militares. Allí se mueve una parte clave del dinero, de las decisiones y de los privilegios.
Mientras no exista transparencia, mientras no haya rendición de cuentas y mientras el pueblo siga viviendo en la pobreza, GAESA seguirá siendo símbolo de una Cuba partida en dos: la de la élite que controla las divisas y la del ciudadano común que sobrevive entre apagones, escasez y abandono.
Agradecemos a BBC Mundo por el material utilizado como referencia para esta cobertura.
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Comentarios y likes
Reacciones públicas que esta noticia ha recibido en las publicaciones oficiales del periódico.
Gaesa, el único bloqueo verdadero de Cuba 🤬🤬🤬Abajo el bloqueo cubano de GAESA!!!!
♥ 1 likesQue asco el comunismo 😡
Envíen los deltas ya ! #trump
Me estás diciendo que en la patria socialista (el sueño húmedo de les Zurdes ✌🏽), una empresa se mueve como una monarquía y todo va para los jerifaltes 😮