Durante su intervención, Tertsch exigió el fin inmediato del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre la Unión Europea y Cuba, al considerar que ese mecanismo no ha producido avances reales en derechos humanos, libertades fundamentales ni apertura democrática en la isla.
El parlamentario afirmó que, después de 67 años de dictadura comunista, resulta “desesperante” que Bruselas mantenga un acuerdo que, a su juicio, ha entregado legitimidad y millones de euros del contribuyente europeo a una tiranía que sigue reprimiendo al pueblo cubano.
Tertsch acusó a la Unión Europea de actuar como uno de los últimos apoyos internacionales del castrismo, mientras Cuba atraviesa una de las peores crisis de su historia reciente, marcada por apagones masivos, hambre, colapso sanitario, represión y éxodo.
Según el eurodiputado, el acuerdo con La Habana no ha servido para democratizar el país ni para fortalecer a la sociedad civil independiente, sino para darle oxígeno político y financiero a un régimen que continúa encarcelando, persiguiendo y silenciando a quienes exigen libertad.
La crítica apunta directamente al corazón de la política europea hacia Cuba. El Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entró en vigor provisionalmente en 2017 y fue presentado por la Comisión Europea como una vía para promover diálogo, desarrollo sostenible, democracia y derechos humanos.
Sin embargo, para Tertsch y otros críticos del acuerdo, los resultados han sido nulos. La Unión Europea habla de derechos humanos, pero el régimen cubano sigue operando como una dictadura de partido único, sin elecciones libres, sin prensa independiente y con presos políticos.
La propia diplomacia europea reconoce que los derechos humanos están en el centro del acuerdo y que el diálogo UE-Cuba incluye temas como libertad de expresión, acceso a la información, participación pública y derechos civiles.
Pero ahí está precisamente la contradicción: si esos derechos siguen sin garantizarse en Cuba, ¿por qué Bruselas mantiene una relación que La Habana utiliza como escudo diplomático y fuente de legitimidad internacional?
Tertsch sostuvo que los fondos europeos no llegan realmente al pueblo ni a una sociedad civil libre, sino que terminan favoreciendo estructuras vinculadas al Partido Comunista y al aparato de control del régimen.
La denuncia se suma a una ofensiva política más amplia dentro de la Eurocámara. VOX y el grupo Patriots for Europe impulsan una resolución para suspender los acuerdos que permiten financiamiento y cooperación con el régimen cubano, además de exigir la liberación de presos políticos y pasos concretos hacia una transición democrática.
El planteamiento es claro: Europa no puede presentarse como defensora de la democracia mientras mantiene acuerdos con una dictadura que lleva décadas pisoteando las libertades del pueblo cubano.
Para los defensores de la suspensión del acuerdo, la política europea hacia Cuba ha fracasado porque apostó por el diálogo sin exigir consecuencias reales. El régimen recibió reconocimiento, recursos y espacio diplomático, pero no entregó libertad, apertura ni respeto a los derechos humanos.
El castrismo ha utilizado durante años el lenguaje de la soberanía para blindarse frente a cualquier crítica internacional. Pero la verdadera soberanía no pertenece a una cúpula militar ni a un partido único; pertenece al pueblo cubano, que hoy vive sin electricidad estable, sin comida suficiente, sin salarios dignos y sin derecho a decidir su futuro.
La intervención de Tertsch pone nuevamente sobre la mesa una pregunta incómoda para Bruselas: ¿cuántos años más necesita Europa para admitir que su estrategia con La Habana no cambió al régimen, sino que ayudó a sostenerlo?
Cuba no necesita acuerdos que blanqueen a la dictadura. Necesita presión democrática, apoyo real a la sociedad civil, libertad para los presos políticos, elecciones libres y el fin del sistema que ha condenado a generaciones enteras a vivir entre miedo, pobreza y exilio.
El mensaje de Tertsch fue directo: mantener la cooperación con el castrismo, sin exigir cambios reales, no es diplomacia; es complicidad. Y después de 67 años de dictadura, esa complicidad ya no puede disfrazarse de diálogo.
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Reacciones públicas que esta noticia ha recibido en las publicaciones oficiales del periódico.
A esos no se le pueden decir comunista esos son dictadores .. sin decir el bloqueo de estados unidos
Así es cuba está peor que Venezuela y está en ruinas gente sin comer sin agua , no comen carne.
👏👏👏👏👏🙌🙌🙌❤️