Residentes del área relataron que antes del incendio ya se sentía olor a quemado, lo que apunta a una falla eléctrica que pudo haber estado desarrollándose durante horas. Luego llegaron las explosiones, el humo y las llamas, en una escena que muchos describieron como impactante por ocurrir en pleno apagón.
El fuego fue controlado por bomberos y no se reportaron heridos. Sin embargo, el incidente dejó al descubierto el mal estado de la infraestructura eléctrica en una zona céntrica de la capital, incluso al lado de una instalación policial.
Vecinos señalaron que los problemas eléctricos en esa área no son nuevos y que el cableado soterrado y las conexiones han presentado fallas en otras ocasiones. El hecho refuerza la preocupación por el deterioro de redes antiguas, sobrecargadas y sin mantenimiento suficiente.
El incendio en Zanja no puede verse como un caso aislado. La capital atraviesa una crisis energética cada vez más severa, con apagones prolongados, averías frecuentes y un sistema incapaz de responder con estabilidad a la demanda de la población.
Para los habaneros, el mensaje es claro: si una instalación ubicada junto a una estación policial puede quedar expuesta a una falla de esta magnitud, cualquier barrio puede estar en riesgo. La falta de mantenimiento no distingue entre zonas comunes, instituciones estatales o viviendas familiares.