Kevin de Armas, en los 60 kilogramos, y Luis Orta, en los 67 kilogramos, subieron a lo más alto del podio tras actuaciones dominantes. Ambos mostraron autoridad técnica y competitiva en una jornada que confirmó el peso de la lucha cubana dentro del continente.

De Armas firmó una ruta contundente hacia el título, con triunfos sobre rivales de Perú, República Dominicana y Ecuador. Su victoria en la final por superioridad técnica refuerza su posición como una de las figuras a seguir dentro del equipo nacional.

Luis Orta, campeón olímpico y uno de los nombres más importantes del deporte cubano actual, volvió a demostrar jerarquía. El habanero venció en la final al estadounidense Otto Elliot Black y ratificó que sigue siendo un referente continental en su división.

Daniel Gregorich y Oscar Pino también llegaron a finales, aunque terminaron con medallas de plata. Sus resultados completaron una jornada positiva para Cuba, que cerró el primer día con presencia fuerte en el medallero y señales de competitividad de cara a eventos mayores.

La noticia también tuvo un momento especial fuera del colchón: Héctor Milián, campeón olímpico de Barcelona 1992, y Luis Orta fueron exaltados al Salón de la Fama de las Américas, un reconocimiento que une historia y presente de la lucha cubana.