Según el parte oficial de la Unión Eléctrica correspondiente al 30 de mayo de 2026, la salida de emergencia de la Guiteras agravó la afectación del día anterior, cuando el déficit de generación provocó apagones durante las 24 horas y alcanzó una máxima afectación de 1.894 MW a las 10:00 de la noche.

La planta, ubicada en Matanzas y considerada el mayor bloque de generación eléctrica del país, había sido reconectada el jueves 28 de mayo a las 7:48 de la mañana, después de cuatro días fuera de servicio por una avería en el economizador. Sin embargo, apenas logró mantenerse operativa antes de volver a fallar.

La nueva avería golpea al sistema en un momento extremadamente crítico. Para este sábado, la UNE pronostica una disponibilidad de apenas 1.158 MW frente a una demanda máxima estimada de 3.200 MW en el horario pico. Eso deja un déficit previsto de 2.042 MW y una afectación estimada de 2.072 MW, una de las cifras más altas registradas en los últimos meses.

El panorama es alarmante. Además de la Guiteras, la UNE reporta averías en la unidad 2 de la CTE Lidio Ramón Pérez y en las unidades 3 y 5 de la CTE Antonio Maceo. También permanecen en mantenimiento unidades de Mariel, Renté y Nuevitas, mientras las limitaciones en la generación térmica dejan otros 318 MW fuera de servicio.

A eso se suma el golpe más duro: la falta de combustible. Según la propia Unión Eléctrica, hay 106 centrales de generación distribuida fuera de servicio por escasez de combustible, con 890 MW indisponibles. También están fuera la patana de Regla, la patana de Melones, la central fuel de Mariel y la central fuel de Moa. En total, el país tiene 1.203 MW indisponibles solo por falta de combustible.

La Guiteras se ha convertido en el símbolo más claro del colapso energético cubano. Cada vez que entra al sistema, el régimen intenta vender un respiro; cada vez que vuelve a salir, millones de cubanos reciben la respuesta real: más apagones, más incertidumbre y más horas de oscuridad.

Lo más preocupante es que especialistas del propio sector han advertido durante años que la Antonio Guiteras necesita una reparación capital profunda, una parada prolongada de varios meses y mantenimiento integral. Pero la gravedad de la crisis ha impedido sacar la planta del sistema durante el tiempo necesario, obligándola a trabajar bajo presión constante, con equipos envejecidos y averías recurrentes.

El resultado es un ciclo destructivo: la planta se rompe, la reparan de emergencia, la conectan de nuevo, trabaja unos días o incluso unas horas, y vuelve a fallar. Mientras tanto, el país entero paga las consecuencias.

Los parques solares han logrado aportar energía durante el día. La UNE reportó 3.643 MWh generados por los nuevos parques solares fotovoltaicos, con 526 MW como máxima potencia entregada. Pero esa contribución no resuelve el problema estructural, porque la demanda crítica ocurre en la noche, cuando el sistema sigue dependiendo de termoeléctricas viejas, grupos electrógenos sin combustible y patanas que también están fuera de servicio.

Para el cubano común, las cifras técnicas se traducen en una realidad brutal: comida echándose a perder, agua que no llega porque las bombas no funcionan, niños durmiendo con calor, ancianos sin ventilación, enfermos sin condiciones mínimas y familias enteras viviendo pendientes de cuándo se va o cuándo vuelve la corriente.

El régimen vuelve a culpar a factores externos, pero la crisis eléctrica también muestra décadas de abandono, falta de inversión, improvisación, corrupción administrativa y decisiones políticas que dejaron al país sin un sistema energético estable. Mientras se construyeron hoteles vacíos y se sostuvieron estructuras de control, las plantas que mantienen encendida a Cuba siguieron envejeciendo sin reparación real.

La salida de la Guiteras no es un incidente aislado. Es una señal más de que el Sistema Electroenergético Nacional está al límite. La pregunta que se hacen millones de cubanos vuelve a ser la misma: ¿cuánto más puede resistir un sistema que se rompe una y otra vez mientras el pueblo vive en la oscuridad?

Cuba no necesita más partes oficiales llenos de números fríos. Necesita electricidad, agua, comida, transparencia y un gobierno capaz de asumir responsabilidades. La Guiteras volvió a romperse, pero lo que realmente está roto es el modelo que ha condenado al país a sobrevivir entre apagones, promesas y abandono.

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