El pulso entre Washington y La Habana entró este sábado en una zona de máxima tensión. Donald Trump afirmó en Florida que Estados Unidos podría “tomar el control” de Cuba “casi de inmediato”, una frase que encendió alarmas diplomáticas y fue respondida por Miguel Díaz-Canel con un llamado a la comunidad internacional. El gobernante cubano calificó la declaración como una escalada “peligrosa y sin precedentes” y aseguró que “no habrá rendición”.

Desde una visión republicana, el desafío es claro: Estados Unidos tiene derecho a defender su seguridad nacional y a confrontar dictaduras hostiles, pero toda presión debe estar orientada a liberar al pueblo cubano, no a convertirlo en rehén de una nueva crisis militar. La libertad de Cuba debe nacer con instituciones, derechos y elecciones libres, no solo con discursos de fuerza.